Publicado : 11-10-2009 | Por : bergonzini
Este sábado he pecado y lo he hecho consciente, con la melancolía del recuerdo, del niño que llevo dentro, en una tarde de sábado de hace más de veinte años. Recuerdo esas tardes, dónde la película de aventuras dominaba el salón, dónde las bolsas de pipas se consumían en minutos y para merendar unas pastas, unas ensaimadas dulces, llenas de azúcar glasé que eran las delicias del paladar. Una, dos, tres, perdía la cuenta de la merienda de los sábados.
Ayer fue sábado, ayer mi madre compró unas ensaimadas para acompañar el café y pequé como el niño que llevo dentro, recordando aquel pasado que volvía en ese momento. Igualmente, con una, dos o tres. Mientras mi cuerpo me gritaba que parase mi alma se dejaba transportar hacia la infancia.
He pecado y soy consciente del castigo. He pecado y me ha gustado volver a ser un niño. Aquí lo dejo por escrito, por si el próximo sábado vuelven haber ensaimadas, estar atentos, por que no respondo de mis actos.

Alex el problema seria todos los días y no tener remordimiento al hacerlo. De la manera que lo explicas es un capricho que puedes darte y siendo consciente no tienes porque sentirte mal al hacerlo. Solo que no lo conviertas en una costumbre y del capricho pases al abuso.